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Proyectos

Cuando hay que construir algo: una web, una tienda o quitarte un proceso de encima

Antes de construir, compruebo que merece la pena. Casi siempre hay que construir menos de lo que parecía al empezar.

El trabajo

Qué suelo construir

Cuatro tipos de encargo. Si lo tuyo no encaja en ninguno, probablemente tampoco encaje conmigo, y te lo diré en la primera llamada.

01

Webs y tiendas que tienen que vender, no lucir

Una web que hace su trabajo: se entiende, carga rápido y lleva a la gente donde tiene que ir. Y una tienda que no pierde pedidos los viernes por la tarde.

02

Integraciones, para que dos programas se hablen

Que tu tienda hable con tu programa de gestión, o tu formulario con tu CRM. Sin que nadie copie datos de una pantalla a otra.

03

Automatizaciones de lo que se hace a mano cada semana

Procesos que hoy alguien repite todos los lunes. Se miden, se ordenan y se quitan de en medio.

04

Rescates de algo que ya existe y no funciona

Coger un proyecto encallado, entender por qué falla y dejarlo funcionando. Aunque lo haya hecho otro.

Cómo se paga

25 %

menos de inversión inicial

Menos inversión inicial si seguimos trabajando juntos

El proyecto tiene un precio si lo contratas suelto. Si además contratas doce meses de continuidad, la inversión inicial baja alrededor de un 25 %: un proyecto de 3.900 € suelto queda en 2.900 €, la mitad al firmar y la mitad al entregar. A cambio, durante esos doce meses pagas una cuota mensual con horas de trabajo dentro. Después sigue mes a mes y puedes cancelarla con treinta días de aviso. El 25 % es sobre la inversión inicial, no sobre el total: la cuota se paga aparte.

La permanencia es de doce meses porque es lo que permite reducir la inversión inicial. Después, la cuota continúa mes a mes y puedes cancelarla con treinta días de aviso.

La cuota que va con el proyecto

No es un plan de mantenimiento: es tiempo de desarrollo reservado cada mes

Por eso puedes reducir la inversión inicial del proyecto. Durante doce meses tienes tiempo de desarrollo reservado cada mes para seguir mejorando, ajustando o ampliando lo que hemos construido. Los tres llevan además el mantenimiento de la web. Procesos es el que encaja en la mayoría de los negocios que me llaman.

2.000 €
suelto · 1.500 € con continuidad
190 € al mes · 12 meses

Web

Necesitas que te construyan o te revisen la web.

Meses uno y dos: ponerla en marcha, dejarla fina, copias y vigilancia comprobadas.

Desde el tercero: dos horas de cambios al mes.

3.900 €
suelto · 2.900 € con continuidad
390 € al mes · 12 meses

Procesos

Pierdes horas cada semana en procesos manuales.

Meses uno y dos: medir los tres o cuatro procesos que más tiempo consumen, y automatizar el primero de la lista.

Desde el tercero: una automatización nueva al mes y el informe de horas que has dejado de perder.

6.400 €
suelto · 4.800 € con continuidad
690 € al mes · 12 meses

Socio

La operación entera depende de que esto funcione.

Meses uno y dos: el mapa completo de procesos con lo que cuesta cada uno, y la primera integración entre dos sistemas.

Desde el tercero: lo anterior más reunión mensual con acta y respuesta el mismo día laborable.

Permanencia de doce meses en los tres, porque la inversión inicial va reducida un 25 %. Después, mes a mes, con treinta días de aviso. Los planes de mantenimiento sueltos no la llevan y nunca la han llevado. Precios sin IVA.

Sin rodeos

Lo que te conviene, dicho claro

Si lo tuyo es una cosa concreta que se hace y se acaba, dilo en la llamada: hay casos en los que el proyecto cerrado te sale mejor, y te lo diré yo antes de que lo preguntes.

La cuota tiene sentido cuando vas a seguir pidiendo cambios cada mes. Entonces sale mejor a los dos: tú no pides presupuesto cada vez y yo no tengo que hacerlo. Y hay un efecto que no es menor — con una cuota corriendo, el proyecto no se eterniza, porque cada semana parada nos cuesta a los dos.

Por dónde se empieza

Antes de construir, la cuenta

Si todavía no está claro qué conviene construir, lo normal es empezar por el informe: primero se mide qué cuesta el problema y después se decide. Si ya lo tienes bien acotado, no hace falta y pasamos directamente al proyecto.

Se mide

Qué cuesta el problema, con tus cifras: veces al mes, minutos y quién lo hace.

Se ordena

Por lo que devuelve. No por lo difícil que parezca ni por lo que apetezca hacer.

Se descuenta

Entero, si contratas en treinta días. Del precio del proyecto.

Empezar

Cuéntame qué quieres construir

Veinte minutos. Si creo que no hace falta construir nada, te lo digo — y me ha pasado más veces de las que parece.

Hablamos veinte minutos

Tecnología con sentido · Menos humo · Más criterio