Ese cambio que llevas meses queriendo hacer
Compras un bloque de horas y se va descontando según se usa. Lo urgente arranca el mismo día, sin esperar a que te pase un presupuesto y sin atarte a una cuota.
Para lo que no cabe en un proyecto ni justifica una cuota
Casi todos los negocios tienen una lista de cosas pequeñas paradas: cambiar los textos de una página, arreglar el formulario que ya no avisa, conectar dos herramientas que casi se hablan, revisar por qué la tienda va lenta los lunes.
Ninguna de esas justifica pedir un presupuesto, y por eso llevan meses ahí.
Con un bono comprado, eso deja de pasar: se pide, se hace y se descuenta. Cada mes recibes en qué se han ido las horas, con su fecha y su tarea.
Tres tamaños, y el mismo precio por hora en los tres
No hay descuento por comprar más horas: cobrar más barato a quien más consume es la forma más rápida de acabar vendiendo horas en vez de criterio. Lo que compra un bono grande no es un precio menor — es prioridad y no tener que pedir presupuesto cada vez.
10 horas
Cliente recurrente sin plan de mantenimiento. Es el que encaja en la mayoría.
20 horas
Pequeña empresa con cambios cada mes.
50 horas
Proyectos continuos, con trabajo comprometido de antemano.
¿Solo quieres probar?
Hay un bono de cinco horas por 275 €, pensado para una intervención suelta. Sale a 55 € la hora en vez de a 50 — al ser tan pequeño no compensa el mismo precio —, pero es la forma de trabajar juntos una vez sin comprometerte a nada.
Precios sin IVA. Caducan a los doce meses; con plan de mantenimiento activo, se renuevan.
20 %
de descuento en las horas
Si ya tienes plan de mantenimiento, las horas te salen a 40 €
El bono de diez horas pasa de 500 a 400 €, y el de veinte de 1.000 a 800 €. No es una promoción: es que en una web que ya cuidamos nosotros se tarda menos, porque sabemos lo que hay dentro.
Se compra una vez y se usa cuando hace falta
Compras el bono
Se paga por adelantado y queda ahí. No hay cuota ni permanencia.
Pides lo que necesites
Por correo o por teléfono. Si es acotable, se hace; si no lo es, te lo digo antes de empezar.
Se descuenta lo que se tarda
Y cada mes recibes en qué se han ido las horas, con fecha y tarea. Sin sorpresas al final.
Cuéntame qué llevas tiempo queriendo cambiar
Veinte minutos y te digo cuántas horas es. Si son dos, te lo digo también.