Proyectos
Cuando hay que construir algo: una web, una tienda o quitarte un proceso de encima
Con una condición: antes de construir, medimos si merece la pena. Casi siempre hay que construir menos de lo que parecía al empezar.
Qué solemos construir
Cuatro tipos de encargo. Si lo tuyo no encaja en ninguno, probablemente tampoco encaje conmigo, y te lo diré en la primera llamada.
Webs y tiendas que tienen que vender, no lucir
Una web que hace su trabajo: se entiende, carga rápido y lleva a la gente donde tiene que ir. Y una tienda que no pierde pedidos los viernes por la tarde.
Integraciones, para que dos programas se hablen
Que tu tienda hable con tu programa de gestión, o tu formulario con tu CRM. Sin que nadie copie datos de una pantalla a otra.
Automatizaciones de lo que se hace a mano cada semana
Procesos que hoy alguien repite todos los lunes. Se miden, se ordenan y se quitan de en medio.
Rescates de algo que ya existe y no funciona
Coger un proyecto encallado, entender por qué falla y dejarlo funcionando. Aunque lo haya hecho otro.
25 %
más barata la obra
La obra sale más barata si te quedas
Un proyecto de los que más se contratan cuesta 3.900 € suelto. Si después seguimos trabajando juntos, son 2.900 €: la mitad al firmar y la mitad al entregar, y luego una cuota mensual con horas dentro durante doce meses.
No es para atarte. Es lo que hace que la obra salga a ese precio.
Qué entra cada mes
Son el mismo trabajo con distinta profundidad. Procesos es el que encaja en la mayoría de los negocios que me llaman.
Base
Necesitas que te construyan o te revisen la web.
Meses uno y dos: ponerla en marcha, dejarla fina, copias y vigilancia comprobadas.
Desde el tercero: dos horas de cambios al mes.
Procesos
Pierdes horas cada semana en procesos manuales.
Meses uno y dos: medir los tres o cuatro procesos que más tiempo consumen, y automatizar el primero de la lista.
Desde el tercero: una automatización nueva al mes y el informe de horas que has dejado de perder.
Socio
La operación entera depende de que esto funcione.
Meses uno y dos: el mapa completo de procesos con lo que cuesta cada uno, y la primera integración entre dos sistemas.
Desde el tercero: lo anterior más reunión mensual con acta y respuesta el mismo día laborable.
Permanencia de doce meses en los tres. Después, mes a mes, con treinta días de aviso.
Sin rodeos
Lo que te conviene, dicho claro
Si lo tuyo es una cosa concreta que se hace y se acaba, dilo en la llamada: hay casos en los que el proyecto cerrado te sale mejor, y te lo diré yo antes de que lo preguntes.
La cuota tiene sentido cuando vas a seguir pidiendo cambios cada mes. Entonces sale mejor a los dos: tú no pides presupuesto cada vez y yo no tengo que hacerlo. Y hay un efecto que no es menor — con una cuota corriendo, el proyecto no se eterniza, porque cada semana parada nos cuesta a los dos.
Antes de construir, la cuenta
Casi ningún proyecto empieza bien si no sabemos qué cuesta el problema. Por eso lo normal es empezar por el informe.
Qué cuesta el problema, con tus cifras: veces al mes, minutos y quién lo hace.
Por lo que devuelve. No por lo difícil que parezca ni por lo que apetezca hacer.
Entero, si contratas en treinta días. Del precio de la obra.
Empezar
Cuéntame qué quieres construir
Veinte minutos. Si creo que no hace falta construir nada, te lo digo — y me ha pasado más veces de las que parece.
Tecnología con sentido · Menos humo · Más criterio